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Versisognanti

Tiempo en Café Frío

El tiempo pone la mano sobre los objetos,
saborea su memoria con lengua de hielo,
y los deja respirar en pequeños alientos fríos.
Todo se vuelve sabor cuando el recuerdo se disuelve,
un susurro de tela, una taza olvidada, una llave,
y nace el café frío que les cuenta su historia.
Así la memoria se enfría en boca y no calla,
transformándose en una nota que queda en el paladar,
un trago que acompaña al tiempo, amargo y dulce a la vez.

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