La Memoria Tensada de la Costura Interna
No es el dobladillo visible, la fibra que se muestra,
ni el bordado audaz que el ojo puede admirar,
sino la línea sumisa, la fuga sin cesar,
que sostiene y oculta un mundo, sin gritar.
Es la costura interna, donde la sombra reposa.
Un punto tras otro, un pacto silencioso
entre telas disímiles, un encuentro oculto,
que vibra en el urdimbre, un latido secreto,
geometría fiel, nunca del todo olvidada,
aunque el hilo esté, hace tiempo, tragado.
Y si la trama cede, la forma se deshilacha,
la arquitectura íntima, jamás realmente extinta,
recuerda su diseño, su antigua estructura,
un alma invisible, firme e indistinta,
que aún sostiene el peso de una existencia.