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Versisognanti

La Rebelión del Trazo Solitario

Sobre lienzo apagado, en el seno de otros signos,
dormía un trazo, hijo de un pincel
que dibujó un cielo, un rostro o una flor esbelta.
Era un límite, una sombra entre diseños.
Mas en la tinta densa, sin engaños,
germinado estaba una idea, un latido propio,
no un borde impuesto, sino un porqué
que desafiaba la eternidad de los años.

No quería ser parte del conjunto,
ni línea curva ni horizonte plano.
Soñaba con el aire, un inesperado
vuelo, lejos de cualquier tema.
Quería romper el pigmento firme,
un eco mudo, un grito en color,
ser el inicio y luego el error,
la esquilla viva en un universo quieto.

Y así, mientras los demás se abrazaban
en formas conocidas y armonías de luz,
ese signo solo, con cruz rebelde,
eligió la distancia. Las fibras le gritaban
que permaneciera, mas su esencia arcana
se extendió más allá del límite pintado,
un susurro libre, jamás extinto,
mancha de audacia, y de alma soberana.

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