El Silencioso Relámpago del Pelaje
En la calma gélida, donde el aliento se condensa,
y la mano reposa sobre el terciopelo que palpita,
un mar de electrones, oculto, se desprende,
mientras el toque es ritmo, una espera que convulsa.
No es un grito, ni trueno, sino un escalofrío sutil,
una acumulación invisible que la trama oculta,
hasta el relámpago mudo, la chispa efímera,
que de denso pelaje revela su fuerza.
Es un secreto intercambio, un espasmo sin voz,
entre la piel y el pelaje, un diminuto chasquido,
que de fuerza arcana revela un temblor fugaz,
energía inesperada, en un brillo preciso.