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Versisognanti

La Asamblea Silenciosa de Paraguas Errantes

La lluvia lavó la urgencia de los cristales,
y en el paseo, una convención muda se celebra.
Sin voces, sin susurros, solo varillas retorcidas
y telas descoloridas, puestas como viejos dolores.
Son paraguas huérfanos, guardianes de un instante,
olvidados en el apresurado olvido de un relámpago.

Cada uno lleva la marca de su última batalla,
una punta rota, un mástil rebelde,
colores desvaídos por mil tormentas,
reflejando un cielo que ya no los interpela.
Del negro austero al rojo juguetón, un destino común
los une en esta pausa, bajo un sol apagado.

Esperan sin impaciencia un viento que no vendrá,
una sombra humana que los recoja del barro.
Mas su misión está cumplida, el alma liberada,
y ahora danzan en silencio, coro sin canto.
Una efímera foresta de hojas de nylon,
testigos mudos de gotas y prisa extinguida.

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