La leveza del vaso vacío
No es la ausencia lo que ahora habita
en las curvas de cerámica pálida.
Sino el leve aliento de aquello que no fluye,
una forma desnuda, nunca más ávida.
Un aire nuevo, firme, en sí recogido,
se expande lento, sin más confín.
Es la memoria de agua ya recogida,
no más retenida, llegada a su fin.