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Versisognanti

La Conciencia del Pliegue Inesperado

En el papel blanco, extendido y sereno,
un gesto perezoso, o tal vez un destino,
ha impreso un surco, una frontera apenas,
que no es arruga sino un signo íntimo.
No dobla el tiempo, ni el corazón humano,
mas la fibra dócil, con mano ligera,
y allí, donde un plano se abre despacio,
nace una mente, tenue y sincera.

Conoce el peso de la mano ignorada,
la prisa ciega que lo ha generado,
y el susurro mudo de toda huella
que sobre ese margen se ha posado.
No tiene palabra, ni voz ni mirada,
mas eco interno, un sabio retraso,
que los vientos del mundo escuchan en vigilia,
sin nunca ceder, firme guardián.

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