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Versisognanti

El Aliento Antiguo en el Cristal

En el bloque apagado, donde el hielo graba
memorias inmóviles en trama clara,
una multitud muda decide
ser prisionera, ya no tan rara.
Pequeñas esferas de aire, astros de vidrio,
contienen un minuto o una era entera,
un soplo primigenio, sin ningún medir,
encerrado en celda transparente y altera.

Cada burbuja es latido, un eco cansado
de cielos apagados, de vientos lejanos,
un alma invisible que franca
el olvido y se guarda entre los manos
del tiempo cristalino. Allí habita
la voz de un instante que no regresa,
un silencio que habla a cada aurora
antes que el sol su coraza deshebra.

Son archivos etéreos, sin nombre alguno,
depósitos de aire nunca respirado,
una energía quieta, blanca como
de historia gélida, inmaculada.
Esperan la fusión que lo disuelve
o quedan por siempre, sin apuro,
microcosmos sellados entre las hojas
de una eternidad que no tiene apuro.

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