Nombres reescritos por el viento
El viento tiene una gramática secreta
entre marcos de polvo anota los nombres
los dobla como papel bajo la luz cansada
y añade una coma donde faltaba un espacio.
La casa abandonada respira en fotografías
rostros borrosos, ventanas abiertas de memoria,
el viento rebautiza identidades perdidas
en los bordes del polvo, nacimiento de nuevas sílabas.
Cuando la noche cierra la puerta, queda solo
un alfabeto de susurros en las paredes;
el viento, bibliotecario del tiempo, archiva
cada rostro en una palabra que ya no es la misma.