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Versisognanti

El Umbral de la Espera

Sobre el mantel inmaculado, un cuadro
que el tiempo fija, efímero y perfecto.
Una breve escultura de sabor, un ladrón
de miradas antes que el apetito franco
oscurezca el rito. Cada comensal sabe,
sin señal, la pausa que vendrá.

Es un instante suspendido, una liturgia
sin palabras, un latido coral
que honra al arte, antes que la furia
del gusto irrumpe, el límite sensorial
entre lo que fue visión y lo que será
carne y fragancia, realidad efímera.

Y luego la hoja, muda, rompe el velo,
el primer corte, el murmullo del metal
contra la porcelana, un pequeño anhelo
de destrucción que anuncia el rescate
del sentido. La belleza ahora se desvanece,
mas en otro reino, eterna, perdurará.

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