La gramática de las sombras anota reglas en el margen del sueño. Cada letra exhala frío, vocales temblorosas como fragmentos de luna. Consonantes alineadas marcan las pausas entre los latidos del silencio. Las cartas nunca enviadas cuelgan en bolsillos de tinta. Las letras no enviadas llevan sellos de viento y lluvia. El margen de la noche las lee en voz alta, sin responder. Y yo, espectador, veo a la gramática firmar su propio destino con puntos suspensivos, como estrellas caídas en un mar de papel.