Semilla de viento
Una semilla de viento brota en los bolsillos de viajeros,
llevando polvo de mapas y promesas no dichas.
Cada destino se vuelve un plantío de silencios,
donde los ruidos se curvan como hilos de hierba bajo el sol.
Así el paso se hace sembrador de quietud y senderos nuevos,
y el aliento se relaja en una sutil espera.
Las calles se agrupan como brotes de memoria,
hasta que el mundo queda lleno de silencios que florecen.