El Sueño Durmiente de la Semilla
En una cáscara de espera, fibra y quietud,
yace la semilla, no muerta sino en escucha.
No ve el sol, ni oye el viento alegre,
mas un bosque entero en su corazón está acunado.
Sin hojas ni ramas, sin ningún flor,
sabe el aroma que la tierra tendrá algún día.
Guardián mudo de todo su calor,
una oscura selva ya se desvela.
No es memoria lo que lo sustenta,
ni antiguo eco de raíces listas;
sino el propio futuro que en sí mismo contiene,
dibuja en la sombra cumbres y fuentes nuevas.
Lee la explicación y el análisis de «El Sueño Durmiente de la Semilla»