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Versisognanti

El Eco de la Cerradura Olvidada

Dentro la placa opaca, un corte sutil,
un óvalo negro, sonrisa de metal cansado.
Ya no acoge el hierro ágil y viril,
que antaño danzaba a su franco llamado.
Es solo un hueco, una sombra sin fondo,
un alfabeto grabado sin ningún secreto.

Pero a veces, en el silencio que lo rodea,
el aire se crispa con un susurro discreto.
Es el eco de una llave que no halla puerto,
el leve lamento de una intención perdida,
un antiguo murmullo de puerta abierta,
o tal vez cerrada para siempre, sin excusa.

Permanece allí, guardián de un vacío preciso,
una cicatriz redonda, muda y paciente.
No pide nada al tiempo ni a la sonrisa,
solo la sombra larga de un que pasa.
Y en su oscuro mutismo, un tenue lamento
por cada giro perdido, por cada encuentro.

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