Ir al contenido
Versisognanti

La Última Firmeza del Grano

Bajo el burbujeo plácido,
un imperio de hilos curvados,
cada espiga espera su beso,
el mordisco que no perturba.
No es aún abandono,
ni blanda rendición sin eco,
sino un tendón de sol y recuerdo,
una frontera donde el tiempo juega.

Tiene la dignidad del suelo que lo ha tomado,
la terquedad de la semilla que renace,
un alma que, aunque perdida,
susurra y no calla en el diente.
Un pacto sellado entre el agua y el fuego,
un secreto guardado en su centro,
antes de ser historia en un bocado,
un instante eterno, no un lamento.

Más poemas