El Lamento del Píxel
Un punto apagado, negro sobre negro,
lejos de la danza de las formas.
No crea una línea, ni un pensamiento entero,
solo silencio en medio de tormentas.
No vive el rojo, no roza el azul,
no conoce el abrazo del amarillo amigo.
Es el nada que persiste, y nada más,
un átomo de sombra, un fallo antiguo.
A su alrededor, la escena se despliega,
galaxias florecen y caen en un clic.
Voces estallan, la alegría más arcana,
mientras él permanece un mudo tic.
Debería brillar, cambiar de color,
moldear un rostro, una ola, un ocaso,
mas es peñasco fijo en mar de fulgor,
un eco perdido sin su fondo o trazo.
No tiene memoria de ilusiones pasadas,
ni sabe de futuras imágenes ni horizontes.
Es un no-ser aquí entre mil emociones,
una interrupción entre claros y montes.
Quizás su gris, tan definitivo,
sea un fragmento del cosmos incomprensible,
un pequeño agujero en el infinito,
un atolón eterno, sin llegar a orilla.