La Arquitectura de un Bostezo
Un arco lento, sin plan ni prisa,
la boca se abre en diseño mudo.
No es hambre, no es amenaza directa,
sino el lienzo íntimo de un reino.
Se hincha el vacío, un aliento profundo,
que hasta el aire parece vigilar.
Un instante robado del mundo,
donde el pensamiento insinúa navegar
antes de ceder, una leve pausa,
al dulce peso de un sueño antiguo.