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Versisognanti

El Tejido Inmaterial del Rayo Oblicuo

Cuando el rayo oblicuo parte el polvo
ya no es luz sola, sino tallado vivo,
un urdimbre de nada que se mueve,
un tejido de vacío, no fugitivo.

Dibuja en el aire lentes laberínticos,
una arquitectura sin peso ni aliento,
donde cada fibra revela instantes extintos,
un encaje de sol ya pasado.

Y el ojo sigue sin entender bien
ese diseño que no tiene fin ni principio,
el tejido frágil que se mantiene
solo un instante, abismo esquivo.

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