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Versisognanti

El Canto Cerrado de la Cremallera

Los pequeños soldados de acero pulido,
alineados en espera, una frente muda.
Promesa de un límite, un velo rápido,
entre lo abierto y lo que fue unido.

Poi la corsa del cursore, un brivido argenteo,
un canto estridente que parte el aire.
Cada diente abraza a su opuesto, invencible,
una fusión rápida, necesidad primaria.

Y en el silencio cumplido, una nueva piel,
que ciñe el calor, o revela un secreto.
Guardián de formas, sin más quejas,
su trabajo terminado, un sello completo.

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