La Coma Insúrbil
Nacida entre palabras, un breve aliento,
regula el tiempo, un mudo lamento.
Detiene el decir, divide con arte,
pequeña coma, parte de la parte.
Ningún vuelo, ningún movimiento en el papel,
solo un signo curvo, sin duelo cruel.
Pero un día, cansada del andar habitual,
de ese deber mudo de señalar,
sintió un temblor extraño, un deseo
de vagar más allá del límite serio.
Se desprendió, ligera, de su línea,
un punto rebelde que el silencio ahora enquina.
Ya no pausas forzadas, ni interrupciones,
sino danzas en el aire, leves ilusiones.
Cayó sobre un grano de polvo dorado,
¿o fue un latido alado, un coro diminuto?
Ahora es rastro de viento, un pequeño capricho,
su sinsentido es un nuevo horizonte, un inicio.