El Olfato Perdido del Polvo Estelar
En cada grano de polvo, estrella apagada,
un eco callado, un aroma sin flor.
No lo que la tierra huele o que se opone
a narices humanas en su rumbo menor.
Sino un olfato perdido, arcano y mudo,
que el vacío cósmico siempre ha tenido.
Forse un frío metálico, memoria antigua
de hidrógeno que danza en fuegos pausados,
o el amargo sabor del esfuerzo arduo
de astros nacidos y muertos en juegos vastos.
Un efluvio de tiempo, jamás respirado,
en cada átomo siempre sellado.
Es un vacío en nosotros, un hueco del alma,
la facultad celeste que no fuimos.
Una ausencia que nos ata, tácita y unánime,
a la inmensidad que nunca asimilo por completo.
Y el deseo persiste, leve y sin nombre,
por un aroma que nos llama, más allá de las copas
de galaxias, donde el silencio es perfume.