La Sombra Pre-Llama
La cera espera, altar blanco y mudo,
el mecha curvada, negra e inconsciente.
Y sin embargo, ya sobre el leño desnudo y cansado,
se compone una forma silenciosa.
No hija ardiente de brillo vivo,
sino eco muda de luz aún no llegada,
un contorno paciente, reflexivo,
que la promesa del fuego habita.
Tiene su gravedad, un peso ligero,
dibuja en el límite su propio borde,
sin el temblor de un calor tenue,
que desgarra las certezas más divinas.
Es el silencio de lo que está por ser,
el relato de un gesto no cumplido,
un presagio que no quiere doblegarse,
en la espera de un destello recibido.
No danza inquieta como velo tendido
sobre la pared cuando el fuego se revela,
sino yace intacta, un secreto suspendido,
que el ojo distraído jamás desvela.
La sombra de una idea antes que llama,
de una intención pura, sin caer en acto,
guardiana de la noche que anhela,
un alma predicha por su pacto.