El Aroma Geométrico del Suelo Árido
La tierra seca, grietas como diseños,
espera muda, un vientre de paciencia.
No huele a flores, sino viejos compromisos,
bajo el sol que quema su esencia.
Luego desciende el velo, gota tras gota,
y un soplo químico desde lo profundo sube.
No es la lluvia, sino su develamiento,
la muda esencia que el suelo expone.
Moléculas precisas, un cálculo secreto,
de bacterias inertes y aceites ocultos.
Un perfume efímero, un dato discreto,
que mide los aridez y tiempos sacudidos.