La Membrana Tensa del Instante
En el instante suspendido, antes del colapso,
entre el borde liso y el suelo invisible,
una gota respira, esférica y tensa,
membrana de quietud, promesa en pausa.
No sabe de río ni de mar profundo,
sino solo del vacío que la rodea.
Tensión interna, cofre invisible,
guardián de luz, de un frágil signo.
Refleja un destello, distorsiona un límite,
ignorante del peso que pronto la hiere.
Un mundo minúsculo sin raíces,
desafiando empujes, raíces mudas.
Luego un temblor, un velo que cede al tacto,
la forma perfecta se quiebra en un racimo.
No llora el final, no teme su curso,
solo un susurro mudo en su breve retorno.
Dividida en miles, disuelta, lejana,
el tiempo la traga, una vana estela.