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Versisognanti

Tregua

El mar posa una concha sobre el pedestal,
allí se imprimen las risas de los pescadores,
y el sabor salado de manos que agarran el mundo.
Las estatuas doblan el cuello y susurran nombres que quedan moldes.
Intercambian historias como piedras lisas que el mar cuenta tormentas domésticas,
las mochilas dejadas de prisa en los muelles, las palabras que hunden y vuelven;
las estatuas traen los pasos robados al tiempo, un pañuelo olvidado,
luego vuelven al silencio, custodiando un recuerdo tomado prestado.

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