La Sombra Muda del Susurro
Un susurro, alga de aire, vela el respiro,
no rompe el silencio, lo espesa un instante.
Una trama efímera, un tenue suspirar,
que en umbral del no dicho se desgarra.
Sin peso ni cuerpo, un temblor mudo,
nacido y extinto antes de ser oído.
Eppure, donde el oír no llega,
ni el viento tiene memoria del aliento rozado,
una figura inerte, una sombra furtiva,
se extiende, no oscura, sino de sentido imbuida.
Es la densidad ausente, su contorno mudo,
la forma dejada por el vacío apoyado.
Es lo no dicho que pulsa, el eco que vibra,
de una ausencia que aún respira.
La sombra muda del susurro se libra,
en lo íntimo que solo el corazón mira.
Y allí, donde el pensar es más atento,
ella esculpe un secreto, un portento.