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Versisognanti

Isla Soñada

La postal dobla el mar como si fuera papel,
en el sello una luz sin confín,
endereza las casas que lo soñaron.
Las casas abren puertas con párpados,
el sendero aparta su silencio,
los candelabros inclinan las palabras.
Adentro, un mapa sin puntos cardinales,
jardines que contienen nombres y ansias,
mareas que cantan notas sin afinar.
La postal queda colgada en umbrales como secreto;
la isla sonríe, inexistente y real a la vez,
hasta que alguien la llama con el sueño.

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