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Versisognanti

Luna y Reloj

Te hablo, reloj quieto, porque nadie me escucha ya
soy una luna cansada que pierde sus turnos,
arrastro la luz como un manto fatigado.
Tus manecillas clavadas saben más verdad que la memoria;
me miras sin medir y acoges mi voz desvaída.
Quédate en silencio, tu vacío es mi absolución.

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