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Versisognanti

La Arquitectura Invisible del Perfume Disperso

Se alzaba mudo, forma sin peso,
pilar efímero, un diseño en el aire.
Ni piedra ni cal, sino espíritu tenso
de esencia que el viento no varía,
aún firme, una cáscara para el olfato,
antes que el nada apagara su diseño.

Luego cede, no se derrumba, sino que desata lento
sus volutas, sus arcos sutiles.
Cada molécula es paso que se evade,
abre vanos entre hilos invisibles.
Un pórtico etéreo se disuelve,
al ritmo del aliento el espacio se vuelve.

Quedan vacíos, como cuartos desiertos
donde un recuerdo se aferra y respira.
Trazas ligeras, no olvidadas,
de una estructura que aún se admira,
en el silencio de un eco que no es sonido,
sino la forma de un don efímero.

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