Susurro de alba
Un reloj roto sopla minutos como polvo,
las manecillas quietas cuentan historias sin prisa,
susurran números que ya no saben contar.
La luz del alba responde con hilo de oro,
enciende las grietas del cristal y no pide explicaciones,
acaricia la esfera y traduce silencios en promesas.
Permanecen allí, ante la mañana que no insiste,
el tiempo detenido admira un nuevo inicio que no juzga,
y juntos fingen que cada hora aún pueda comenzar.