Ir al contenido
Versisognanti

Billetes del amanecer

Sobre el riel que no mide horas pasa el tren de las estaciones,
vidrios donde sumergen veranos y salmueras, un soplo de metal,
y deja billetes de adiós que caen como pequeñas lunas.
Cada hoja huele a corteza, sal, jazmín,
contiene una frase borrada, un número que no volvía,
se cuelan en las manos de viajeros que duermen de pie.
El andén del alba recoge esos papiros y los cuenta con ojos cerrados,
aprende su peso ligero como el primer día, pesado como una despedida,
luego los deja ir con el viento para que alguien los lea como un mapa.
Cuando el tren se desvanece queda el tintineo de un recuerdo,
un billete doblado en el bolsillo, el borde del adiós sobre la piel,
y la mañana vuelve a vender nuevos asientos para partir.

Más poemas