El tiempo se sienta en el borde del cielo, junto a las nubes, para escuchar los sueños de objetos olvidados. Una llave murmura puertas que ya no existen, una taza exhala vapor de memorias perdidas, un botón sueña con unir un vestido nunca cosido. El tiempo es mesa de nubes y silencio, los objetos recuerdan con manos invisibles, y nosotros quedamos aquí, escuchando al presente que sueña.