Las estrellas respiran, un hilo se rompe el aire nocturno se quiebra en muros de la ciudad y el aliento es eco entre los palacios Una lluvia de relojes bate sobre viejos adoquines roza los pasos, el tiempo pierde color cada grano es un minuto clavado en frío El cielo calla y recompone el temblor la ciudad retiene el aliento, luego deja caer suave así la noche se rehace, entre luces y horas que cuentan