El charco calla; en el cristal del tiempo, el mundo se dobla. En el reflejo, sombras pesan como secretos que no quieren nacer. Nunca miente, revela quiénes somos cuando la luz se quiebra. La luz es balanza, registra miedos y recuerdos que quedan. Las sombras alargan los contornos hasta casi tocar la conciencia. Bajo la lluvia, los secretos ocupan espacio sin pedir permiso. Miro y cedo: llevar ese peso es también reconocerse. Cada ola lo golpea, mas no lo disuelve por completo. El reflejo es una verdad que no miente y consuela.