En el fondo de la taza el mar se derrama suave, sal que enciende el café y calma la prisa. La crema es una pequeña orilla de crepúsculo, y cada sorbo lleva añoranza de un día lejano. La memoria sueña con volver a casa, donde el viento entra por la ventana y la mesa es puerto. Bebo y la ruta se enciende entre luces y pan caliente, volveré donde el mar huele a hogar y a café.