La Sombra del Cromatismo
No es la tiniebla proyectada
por muros o figuras alargadas,
sino la semioscuridad inherente al rojo,
su lamento apenas movido.
Una raíz callada en el azul,
un eco apagado que nunca verás tú,
la negrura densa que en el amarillo mora,
antes de que el sol nazca o se apague.
Allí es donde cada tinte se acurruca,
bajo el velo por donde la luz se desliza.
Un alma secreta, vibración oculta,
una historia nunca dicha, jamás esculpida.
Ningún objeto puede generarla,
es el velo que cada color sabe ocultar.
Un abismo íntimo, un altar mudo.