La Ignición Inesperada
Entre lana y fibra, una fricción oculta,
un movimiento mudo que teje la calma.
No hay trueno, ningún estruendo ni coste,
solo una acumulación, lenta e invisible.
Cada caricia, un paso fugitivo,
una carga que crece sin nombre,
antes de que el dedo, en rápido viaje,
roce metal, rompiendo el velo.
Luego, el instante exacto, un destello de luz,
un relámpago azul en la noche rota.
Un diminuto rayo que conduce
su esencia vibrante, su grito cortado.
La punta, herida, libera lo intenso,
un leve espasmo que muere en el nada,
y el aire se reorganiza, menos denso,
como secreto que el eco anula.