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Versisognanti

El Mandalas del Café Seco

Una gota distraída, parda y caliente,
escapada del borde liso de una taza,
sobre la mesa clara se extendió,
un lago mínimo, sin remota brisa.
Luego el tiempo, escultor invisible,
la acarició con silencio mudo.

Il vapore ha sollevato ali eteree,
lasciando un segno, un perimetro sottile,
poi cerchi concentrici, vie misteree,
come un’antica mappa, un fragile esile
disegno d’ombra, di pigmento denso,
un’astronomia che non trova senso.

Nadie mira ya, nadie oye
su quieto secreto, su valor.
Y sin embargo, en lo efímero, un nudo
de perfección revela su esplendor.
Un cosmos en miniatura, cotidiano,
olvidado y aún así soberano.

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