La Paciencia Tallada
La llave, sobre el terciopelo apagado,
duerme un sueño de metal dormido.
No tiene puerta que revelar al viento,
ni giro de cerradura ni puerto.
Cada diente, una marca del destino,
curva precisa, hueco de hierro.
Un alfabeto mudo, clandestino,
para un código que espera un verbo nunca dicho.
Espera el instante, su diseño puro,
que el mundo abra o cierre su aliento.
Una arquitectura exacta, un futuro
que en su frío vientre ya es un suspiro.