El Último Amarre
Un hilo solo, cansado de trama,
se deshilacha del margen gastado.
Cuelga, memoria tenaz de llama,
un horizonte nuevo, sin pintar ni trazado.
Desafía cada caricia distraída,
todo toque que lo quiera reabsorber,
pequeña vela ya no atraída
por el vasto mar del que debe volver.
No vibra con el viento, no cede al agarre,
mas observa el mundo desde su hondo puente.
Una sombra danzante, un muto desgaste,
sobre fondo de tela que fue antaño monte.
Siente el tiempo que se escurre, cada respiro
del día que pasa, ligero e invisible,
su pequeño drama, un silencio suspiro,
esperado, ineludible y aun irascible.
Hasta que un día, con gracia o con furia,
se rompe el lazo, la extrema prisión.
Cae libre, sin más ira ni bravura,
pequeño triunfo, última razón.
No queda sino un vacío, un diminuto signo,
en el vestido eterno que no lo recuerda.
Mas en aquel instante, tal vez, un diseño
se ha cumplido, más fuerte que toda cuerda.