El pozo respira, piedra y oscuridad que susurran. Objetos caídos escuchan, mudos como estrellas. Una voz de agua los invita a recordar. Cuenta historias a objetos caídos: llaves, botones, vidrios rotos. Cada uno añade una palabra al relato del agua. Las grietas se vuelven páginas y la memoria se expande. Hasta que la memoria se hace luz. El resplandor enciende los rincones y los vuelve palabras. El pozo queda un eco de memoria que se hace luz.