Aliento de reloj de arena
El reloj de arena respira vidrio frío, tiempo que susurra,
la arena sube y baja, formando nubes en la palma.
Cada grano es un latido pequeño que respira suave,
y el aliento teje un puente entre el ahora y el aire.
Sueños fugaces, pájaros de papel, se posan en los bordes del tiempo,
se detienen en cada instante, luego escapan más allá de la mano.
El aliento les cuenta, los retiene por un temblor,
y queda el rastro leve de un vuelo que no concluye.