Crónica del Polvo
Cae el polvo, no es velo de lamento,
sino leve danza de esferas sin ver,
deposita su capa lenta
sobre lo que fue, y lo que va a haber.
Es archivo sin manos ni de mente,
un aliento suspendido en el aire perenne.
Atrapa lo efímero: rayo ya menguado,
un soplo antiguo que en el cristal vibró,
la estela del tiempo desde cada punto,
el susurro mudo de paso ya pasado.
Cada grano, fragmento de universo,
en el gran silencio del tiempo disperso.
Ignora es el polvo de su saber vasto,
no juzga esquinas, ni formas cansadas.
Sigue cayendo, sigue tejiendo
la urdimbre sutil sobre todas las planchas.
Guardiana discreta de lo que fue vida,
memoria muda, nunca terminada.