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Versisognanti

La lenta corrosión de la gota de tinta

De la pluma, un punto negro se desprende,
suspendido un instante en el aire quieto;
luego sobre la blancura de la página llega,
una herida líquida, acerba y verde
que el papel inmaculado no rechaza,
sino que acoge en sí mismo, en espera incierta.

No es solo un color lo que se expande,
ni la sombra nítida de una forma nueva:
es otra sustancia que se extiende,
donde la fibra íntima se prueba,
y cada mínima trama se rinde
a aquello que bebe y su blanca cuna.

Así la gota, antes ignota y sola,
se vuelve raíz, un nudo inextricable;
y el campo blanco, que ya no vuela,
lleva su signo, fuerte, indeleble.
No es escritura, sino una lenta mola
que muta la esencia, frágil, irrepetible.

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