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Versisognanti

Tiempo que pide perdón

En el límite entre niebla y mar, un reloj de arena queda suspendido,
el latir del tiempo es un tambor de cristal, lento y exacto,
la arena desciende cual memoria que quiere contarnos algo,
y el aire retiene el aliento, esperando una señal.
El tiempo aprende a pedir perdón sin voz ni color,
entre los reflejos salados y el susurro de las olas,
nace una palabra frágil que se asienta en los bordes del día,
y el reloj de arena oscila, entre promesa y arrepentimiento.
Cuando la niebla cede, el mar responde con una suave ola,
el silencio se vuelve escucha, y la disculpa toma forma,
no como un final, sino como un inicio que queda suspendido,
y el latir del reloj de arena, ahora, es más humano que antes.

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