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Versisognanti

Silencio que canta

El silencio se anida entre manos cansadas,
escucha las llaves que no encuentran hogar.
Toma el aliento del café frío de la mañana,
y entrena la voz para puertas cerradas.
En cuadernos abiertos y recibos sin nombre,
el silencio prueba una música de polvo y luz.
Las cosas perdidas abren un coro insólito,
un eco que busca un bolsillo donde posarse.
Un botón pierde color, un reloj ralentiza el tiempo,
el metal queda en nota quieta, acorde súbito.
El silencio vibra entre neumáticos muertos y semáforos invisibles,
cantando lo que queda entre pasos y alientos interrumpidos.
Y cuando la tarde dobla la página del día,
la melodía encuentra hogar en lo que no fue hallado.
Cada objeto extraviado custodia una nota furtiva,
y el silencio, ya cantor, sigue cantando con nosotros.

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