Aroma de Sombra
Las sombras alargan los minutos, hilos fríos entre las manecillas.
Un aroma a piedra y lino envuelve la estancia, sin sonidos.
El tiempo contiene el aliento y la pared guarda un susurro.
Un olor se filtra en la madera, recuerda puertas cerradas y promesas.
Una ventana dibuja un recuerdo, una voz que vuelve, un rostro que queda.
El silencio escucha lo que no osa decir.
Los minutos se alargan, como si el aroma quisiera quedarse.
Los sillones susurran nombres y horas que ya no existen.
La habitación aprende a reconocer tu eco.
Cuando la sombra se retira, queda solo el aroma que no desaparece del todo.
El recuerdo enciende la estancia, se vuelve memoria que respira.
Y el tiempo, por un instante, se detiene para escuchar.