Las grietas del mapa respiran lento, el silencio crece entre los bordes desvaídos. Cada trazo es un valle sin nombre, y el norte queda mudo entre polvo y memoria. De ese vacío emerge un rastro invisible no una ruta, sino un aliento que se reconstruye. El silencio se vuelve hogar y guía lenta, mientras el mapa perdido encuentra su rumbo en mí.