Sastre del Tiempo
El sastre del tiempo abre el tejido de la memoria.
Agujas de viento marcan horas en el borde de la taza.
Corta los recuerdos hasta que el café frío queda resplandeciente.
En el frío permanece grabado quien no vuelve.
Cada sorbo destila rostros y calles en un tono plateado.
El hilo del instante se dobla sobre el borde, se detiene.
El tiempo calla pero el sabor lo mantiene vivo.
Y al beberlo, la habitación exhala historias que no terminan.