Raíces en el borde mojado
El tiempo llega con pala de lluvia sobre los radios brillantes.
Cultiva raíces en el borde de la bicicleta olvidada.
Cada gota es una pequeña azada que excava memorias en el metal.
El viento retiene el aliento y la memoria se vuelve tierra.
Las raíces sobresalen de los pedales, hilos de tiempo que buscan hogar.
Bajo la lluvia, el cuadro acoge un sonido de raíces que respiran.
El asiento se vuelve una nicho de recuerdos, húmedo como un sueño recién nacido.
Las ruedas cuentan de caminos que no tienen prisa por volver.
Cuando cesa la lluvia, la bicicleta es un jardín.
Raíces enredadas al cuadro, pequeños árboles de tiempo en el borde.
Y yo observo, espectador discreto, mientras crece el recuerdo.
Quizá mañana aparecerá una flor de hierro entre el asfalto y las nubes.